Ante la noticia de las nuevas medidas de seguridad, impartidas por el alcalde de la ciudad de Medellín y viendo con preocupación que en nuestra sociedad cada vez se implementa más la ley de la prohibición, como manera de atenuar el “color de la violencia”. Esa misma que en el pasado reciente ha teñido de sangre nuestras calles.
De un lado la institucionalidad reglamenta y del otro “los otros” imponen la “seguridad en los barrios de Medellín…basta escuchar el eco en los diferentes zonas, y si de casualidad tenemos amigos allí, todos coinciden con la misma retahíla:
* “¿sí sabes que esto por acá como que se va a volver a dañar?”
-¿Y porque decís eso?
*pues imagínate que están repartiendo panfletos
-Cómo así?
*Mira pues, a mi casa llego una hoja que dice, que dizque no se puede estar en la calle después de las nueve de la noche porque no responden por su vida.
-¡¡¡Hay que susto!!!… pero yo había escuchado que era que no se podía andar en moto.
*No, no mija es que esa la puso Salazar y la que yo digo no se sabe quien, como aquí hay tanto quien prohíba.
-Ahhh…Ya recuerdo, mi cuñada que vive al otro lado de la ciudad me dijo que por allá también esta grave el asunto, como que se calentó el parche otra vez y ahora con nosotras la mujeres.
*No mija, ellos ahí dicen a quien…pues…a las “fufis”y nosotras no somos de esas.
*No queda sino esperar a que los polochos prometidos para los barrios si lleguen mija… pero a la hora que empiecen a peliar entre ellos, la cosa se complique más.
-Virgen del Perpetuo Socorro…María auxiliadora…San Judas Tadeo…mejor dicho todos los santos, favorécenos, amén.
Si se te hace conocida esta conversación en tu casa, barrió, entre amigos y todos con la misma zozobra y con la vaga ilusión que las amenazas no se cumplan, eso da cuenta que vives en algún barrio de Medellín y que el temor colectivo empieza a recorrer las calles.
Solo me queda una pregunta ¿Que veremos primero las motos sin parrillero o la ausencia de mujeres en la calle?.
